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Fe y confianza

Yo esperaré hasta que vuelvas: Gedeón, el fuego y una noche de obediencia

Lectura · Jueces 6:16-30

16Y Jehová le dijo: Porque yo seré contigo, y herirás á los Madianitas como á un solo hombre.

17Y él respondió: Yo te ruego, que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo.

18Ruégote que no te vayas de aquí, hasta que á ti vuelva, y saque mi presente, y lo ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas.

19Y entrándose Gedeón aderezó un cabrito, y panes sin levadura de un epha de harina; y puso la carne en un canastillo, y el caldo en una olla, y sacándolo presentóselo debajo de aquel alcornoque.

20Y el ángel de Dios le dijo: Toma la carne, y los panes sin levadura, y ponlo sobre esta peña, y vierte el caldo. Y él lo hizo así.

21Y extendiendo el ángel de Jehová el bordón que tenía en su mano, tocó con la punta en la carne y en los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de delante de él.

22Y viendo Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto el ángel de Jehová cara á cara.

23Y Jehová le dijo: Paz á ti; no tengas temor, no morirás.

24Y edificó allí Gedeón altar á Jehová, al que llamó Jehová-salom: está hasta hoy en Ophra de los Abiezeritas.

25Y aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro del hato de tu padre, y otro toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también el bosque que está junto á él:

26Y edifica altar á Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto sobre la leña del bosque que habrás cortado.

27Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, é hizo como Jehová le dijo. Mas temiendo hacerlo de día, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, hízolo de noche.

28Y á la mañana, cuando los de la ciudad se levantaron, he aquí que el altar de Baal estaba derribado, y cortado el bosque que junto á él estaba, y sacrificado aquel segundo toro en holocausto sobre el altar edificado.

29Y decíanse unos á otros: ¿Quién ha hecho esto? Y buscando é inquiriendo, dijéronles: Gedeón hijo de Joas lo ha hecho. Entonces los hombres de la ciudad dijeron á Joas:

30Saca fuera tu hijo para que muera, por cuanto ha derribado el altar de Baal y ha cortado el bosque que junto á él estaba.

Jueces 6:16-30

Cuando le dices a alguien que te espere porque ya vuelves, lo que pides es tiempo. Gedeón pide algo parecido en este pasaje. Le ruega a quien le habla que no se vaya de allí hasta que él vuelva con una ofrenda, y la respuesta es corta: «Yo esperaré hasta que vuelvas». Todo lo que sigue ocurre dentro de esa espera.

Empieza con una palabra de Dios a Gedeón: «yo seré contigo». Gedeón responde con una petición: «si he hallado gracia delante de ti», donde gracia quiere decir favor, y pide una señal de que es Dios quien le habla. Mientras Dios espera, Gedeón entra, prepara un cabrito y panes sin levadura, y los trae. Se le indica ponerlo todo sobre una roca; el ángel lo toca con la punta de su vara, sube fuego de la roca y lo consume, y el ángel desaparece.

Gedeón exclama que ha visto al ángel de Jehová cara a cara, y la respuesta de Jehová deja ver que temía por su vida: «Paz á ti; no tengas temor, no morirás». No hay reproche ni sermón. Dios sale al paso del miedo con un saludo de paz. Gedeón edifica allí un altar y lo llama Jehová-salom, nombre que lleva dentro la palabra paz, y el texto anota que ese altar seguía en pie cuando se escribió el relato.

Esa misma noche Dios le da otra tarea, esta de casa adentro: derribar el altar de Baal que tiene su padre, cortar el «bosque» que estaba junto a él y ofrecer allí un toro a Jehová. Ese «bosque» no es una arboleda, sino un poste de madera dedicado a la diosa Asera. Gedeón lo hace con diez de sus siervos; «temiendo hacerlo de día», lo hace de noche. Al amanecer la ciudad pregunta: «¿Quién ha hecho esto?», y piden a su padre que entregue a Gedeón para que muera. La paz recibida no lo libró de un lugar difícil.

Quizás a ti no te pidan derribar ningún altar, pero muchos conocemos algo parecido: dar un paso correcto en la casa, en la oficina o en la familia, sabiendo que a algunos no les va a gustar. Y conocemos también el miedo de darlo. El texto no reprende a Gedeón por su temor: lo cuenta, y cuenta que obedeció. Es obediencia con miedo, y aun así es obediencia. Antes de esa noche, Dios ya le había dicho que estaría con él.

Gedeón salió de aquel lugar con una palabra de paz y con una tarea peligrosa, y las dos cosas eran ciertas a la vez. En Jesús esa paz llega más lejos: la paz con Dios nos viene por él, y por él ya no hay que temer presentarse ante Dios. Podemos llevar nuestro miedo a quien ya nos dijo paz.

Para vivirlo hoy

Piensa en un paso correcto que sigue pendiente porque temes cómo lo tomarán otras personas. Dile a Dios, con palabras sencillas, que tienes miedo, como lo tuvo Gedeón, y da hoy una parte pequeña de ese paso. No hace falta hacerlo entero ni con público; basta con empezar, sabiendo que él te ha dicho que estará contigo.

Para meditar

  • Dios respondió a Gedeón: «Yo esperaré hasta que vuelvas». ¿Qué te dice eso de la paciencia con que te recibe cuando llegas con dudas?
  • La misma noche en que Gedeón recibió paz, Dios le pidió un paso concreto dentro de su propia casa. ¿Qué paso concreto tienes tú cerca de los tuyos?
  • ¿Qué recuerdo de paz recibida podrías dejar a la vista, como Gedeón dejó su altar, para cuando vuelva el miedo?

Oración

Dios paciente, tú le dijiste a Gedeón que esperarías hasta que volviera, y cuando volvió, seguías allí. Gracias porque no tienes prisa con nuestras dudas y porque respondes al miedo con paz. Cuando nos toque dar un paso que a otros no les guste, acompáñanos como acompañaste a Gedeón y danos valor para obedecer aun con temor. Que tu paz sea más firme que nuestro miedo, y que por Jesús podamos presentarnos ante ti con confianza. Amén.

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