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Jesús, el Salvador

Una larga lista de nombres y un verbo que cambia al final

Lectura · San Mateo 1:1-22

1LIBRO de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

2Abraham engendró á Isaac: é Isaac engendró á Jacob: y Jacob engendró á Judas y á sus hermanos:

3Y Judas engendró de Thamar á Phares y á Zara: y Phares engendró á Esrom: y Esrom engendró á Aram:

4Y Aram engendró á Aminadab: y Aminadab engendró á Naassón: y Naassón engendró á Salmón:

5Y Salmón engendró de Rachâb á Booz, y Booz engendró de Ruth á Obed: y Obed engendró á Jessé:

6Y Jessé engendró al rey David: y el rey David engendró á Salomón de la que fué mujer de Urías:

7Y Salomón engendró á Roboam: y Roboam engendró á Abía: y Abía engendró á Asa:

8Y Asa engendró á Josaphat: y Josaphat engendró á Joram: y Joram engendró á Ozías:

9Y Ozías engendró á Joatam: y Joatam engendró á Achâz: y Achâz engendró á Ezechîas:

10Y Ezechîas engendró á Manasés: y Manasés engendró á Amón: y Amón engendró á Josías:

11Y Josías engendró á Jechônías y á sus hermanos, en la transmigración de Babilonia.

12Y después de la transmigración de Babilonia, Jechônías engendró á Salathiel: y Salathiel engendró á Zorobabel:

13Y Zorobabel engendró á Abiud: y Abiud engendró á Eliachîm: y Eliachîm engendró á Azor:

14Y Azor engendró á Sadoc: y Sadoc engendró á Achîm: y Achîm engendró á Eliud:

15Y Eliud engendró á Eleazar: y Eleazar engendró á Mathán: y Mathán engendró á Jacob:

16Y Jacob engendró á José, marido de María, de la cual nació Jesús, el cual es llamado el Cristo.

17De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones: y desde David hasta la transmigración de Babilonia, catorce generaciones: y desde la transmigración de Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

18Y el nacimiento de Jesucristo fué así: Que siendo María su madre desposada con José, antes que se juntasen, se halló haber concebido del Espíritu Santo.

19Y José su marido, como era justo, y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente.

20Y pensando él en esto, he aquí el ángel del Señor le aparece en sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir á María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

21Y parirá un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque él salvará á su pueblo de sus pecados.

22Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor, por el profeta que dijo:

San Mateo 1:1-22

Durante quince versículos el verbo se repite: engendró, engendró, engendró, que quiere decir fue padre de. Abraham de Isaac, Isaac de Jacob, y así de generación en generación. Pero en el último eslabón el verbo cambia. Ya no dice que José engendró a Jesús. Dice que Jacob engendró «á José, marido de María, de la cual nació Jesús, el cual es llamado el Cristo». La cadena de padres llega hasta José, y el hijo viene por otro camino.

El pasaje presenta a Jesús con dos nombres de peso: «hijo de David, hijo de Abraham». Después vienen reyes y nombres que casi nadie recuerda, y en medio aparecen cuatro mujeres: Thamar, Rachâb, Ruth y «la que fué mujer de Urías», a quien el texto ni siquiera nombra. Aquí no se cuentan sus historias, y quien las conoce en el resto de la Biblia sabe que no fueron fáciles. La lista pasa también por el destierro a Babilonia sin taparlo, y el relato la ordena de tres en tres: catorce, catorce, catorce.

Eso muestra algo de Dios: una promesa que avanza a pesar de todo. El texto no explica cómo llegó de un nombre al siguiente; solo los pone en fila. Detrás de cada nombre hay una vida real por la que Dios fue llevando su historia hasta Jesús. No hace falta entender cada tramo para ver que la historia no se le escapó de las manos.

Luego el relato baja de la lista a una casa. María estaba desposada con José, y «antes que se juntasen, se halló haber concebido del Espíritu Santo». José, «como era justo, y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente». Infamarla quiere decir exponerla a la vergüenza de todos. Quería hacer lo justo sin herirla. Mientras pensaba en esto, un ángel del Señor le aparece en sueños: «José, hijo de David, no temas de recibir á María tu mujer». Es decir, no tengas miedo de aceptarla como esposa.

Y el ángel dice cómo se llamará el niño: «llamarás su nombre JESUS, porque él salvará á su pueblo de sus pecados». El nombre trae dentro la razón de su venida. Muchos ven en ese gesto de ponerle nombre la manera en que José lo recibe como hijo y le abre la línea de David, una manera de leerlo que explica por qué la lista termina en él. Pero lo central es otra cosa: quien llega no es uno más en la fila, sino el que viene a salvar de los pecados.

El pasaje se corta justo cuando va a citar al profeta y recordar que todo esto ocurrió para que se cumpliera lo dicho por el Señor. Esta lista sitúa a Jesús en una historia con raíz, con destierro y con mujeres nombradas y sin nombre. ¿Qué cambia en ti saber que el Salvador entró al mundo por una familia con tanta historia?

Para vivirlo hoy

Toma una hoja y anota los nombres de tres personas que Dios usó para que hoy estés donde estás: quien te cuidó, quien te enseñó, quien te tendió una mano cuando la necesitabas. Junto a cada nombre escribe una sola línea con el motivo de tu gratitud. Es una decisión pequeña de agradecer, hecha con calma, sin prisa y sin necesidad de decirle nada a nadie.

Para meditar

  • ¿Qué nombre o detalle de esta lista te llamó la atención, y qué te dice de cómo trabaja Dios?
  • ¿Qué parte de tu propia historia te cuesta creer que Dios pueda usar?
  • ¿A quién puedes cuidar hoy la honra, como José quiso cuidar la de María, aunque haya algo difícil de por medio?

Oración

Dios de Abraham y de David, tú llevaste tu promesa por catorce generaciones, y por otras catorce, y por otras catorce, hasta llegar a Jesús. Gracias porque tu historia pasó por nombres conocidos y por nombres que casi nadie recuerda, sin soltarla. Enséñame a cuidar la honra de las personas como cuidó José la de María. Y guárdame de pensar que mi historia quedó fuera de la tuya. Gracias, Jesús, porque llegaste para salvar a tu pueblo de sus pecados. Amén.

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