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Servicio y generosidad

Nombres grabados en piedra sobre los hombros de Aarón

Lectura · Éxodo 28:1-20

1Y TÚ allega á ti á Aarón tu hermano, y á sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes; á Aarón, Nadab y Abiú, Eleazar é Ithamar, hijos de Aarón.

2Y harás vestidos sagrados á Aarón tu hermano, para honra y hermosura.

3Y tú hablarás á todos los sabios de corazón, á quienes yo he henchido de espíritu de sabiduría, á fin que hagan los vestidos de Aarón, para consagrarle á que me sirva de sacerdote.

4Los vestidos que harán son estos: el racional, y el ephod, y el manto, y la túnica labrada, la mitra, y el cinturón. Hagan, pues, los sagrados vestidos á Aarón tu hermano, y á sus hijos, para que sean mis sacerdotes.

5Tomarán oro, y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido.

6Y harán el ephod de oro y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido de obra de bordador.

7Tendrá dos hombreras que se junten á sus dos lados, y se juntará.

8Y el artificio de su cinto que está sobre él, será de su misma obra, de lo mismo; de oro, cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido.

9Y tomarás dos piedras oniquinas, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel:

10Los seis de sus nombres en la una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra, conforme al nacimiento de ellos.

11De obra de escultor en piedra á modo de grabaduras de sello, harás grabar aquellas dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; harásles alrededor engastes de oro.

12Y pondrás aquellas dos piedras sobre los hombros del ephod, para piedras de memoria á los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Jehová en sus dos hombros por memoria.

13Harás pues, engastes de oro,

14Y dos cadenillas de oro fino; las cuales harás de hechura de trenza; y fijarás las cadenas de hechura de trenza en los engastes.

15Harás asimismo el racional del juicio de primorosa obra, le has de hacer conforme á la obra del ephod, de oro, y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido.

16Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho:

17Y lo llenarás de pedrería con cuatro órdenes de piedras: un orden de una piedra sárdica, un topacio, y un carbunclo; será el primer orden;

18El segundo orden, una esmeralda, un zafiro, y un diamante;

19El tercer orden, un rubí, un ágata, y una amatista;

20Y el cuarto orden, un berilo, un onix, y un jaspe: estarán engastadas en oro en sus encajes.

Éxodo 28:1-20

«Los seis de sus nombres en la una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra». Así, con la paciencia de quien reparte una lista, dice Dios cómo grabar doce nombres en dos piedras. Irán sobre los hombros de Aarón, hermano de Moisés, cuando sirva delante de Jehová. El capítulo suena a taller: oro, hilos, cincel, medidas. Y en el centro hay algo íntimo: los nombres de los hijos de Israel, una familia enorme, puestos donde no se puedan perder.

Dios le pide a Moisés que acerque a Aarón y a sus cuatro hijos, que el texto nombra uno por uno: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar, «para que sean mis sacerdotes». Aquí el servicio se recibe en familia. Les harán vestidos sagrados «para honra y hermosura»: el efod, una prenda sacerdotal parecida a un chaleco corto sin mangas, con dos hombreras; el manto; la túnica labrada; la mitra, una especie de turbante; el cinturón; y el racional, que hoy llamaríamos pectoral.

Luego viene quién hará la obra. Dios la encarga a «todos los sabios de corazón, á quienes yo he henchido de espíritu de sabiduría», es decir, a quienes él ha llenado de sabiduría para esta tarea. Son bordadores y escultores: gente de manos finas. El racional será una pieza cuadrada y doble, con cuatro filas de tres piedras fijadas en oro. Hay buena noticia para quien vive de su oficio: la destreza de las manos es un regalo que puede ponerse al servicio de Dios.

Y llegan los nombres. Las piedras oniquinas, que son de ónice, se grabarán «á modo de grabaduras de sello». Aarón llevará los nombres «delante de Jehová en sus dos hombros por memoria», es decir, como recuerdo. El orden es el del nacimiento, el de una familia. El texto no dice que Dios necesite recordatorios; una manera de leerlo es que su pueblo no se presenta ante él como una multitud sin rostro, sino con nombre y con alguien que lo lleva.

Hoy también hay hombros que cargan nombres. Alguien espera noticias de un ser querido que viajó lejos, y ese nombre le da vueltas en la cabeza toda la tarde. Alguien guarda en el teléfono una lista de oración con enfermos, vecinos y amistades. Llevar nombres se parece mucho a lo que hacía Aarón, y decir el nombre de alguien delante de Dios repite en pequeño ese gesto.

El pasaje no menciona a Jesús, pero quien lo lee con el Nuevo Testamento abierto reconoce el dibujo de un sacerdote que lleva a su pueblo sobre los hombros. Aarón lo hacía con piedras y oro; Jesús lo hizo entregando su vida. Por eso, quien confía en él puede descansar en esto: Jesús, nuestro sacerdote, nos lleva ante el Padre por nuestro nombre, y no se le pierde ninguno de los suyos.

Para vivirlo hoy

Durante los próximos siete días, elige el nombre de una persona de tu familia o de tu entorno y anótalo en un papel pequeño. Ponlo donde lo veas a diario: en el bolsillo o junto a la taza del desayuno. Cada vez que lo veas, di ese nombre delante de Dios con una frase corta.

Para meditar

  • ¿Qué nombres llevas hoy sobre los hombros, aunque nadie te lo haya pedido ni lo note?
  • ¿Cómo cambiaría tu día saber que Dios te conoce por tu nombre y que Jesús te lleva ante él?
  • ¿Qué habilidad de tus manos o de tu mente podrías poner esta semana al servicio de otros?

Oración

Señor Jesús, tú llevas ante el Padre los nombres de los tuyos, y el mío entre ellos. Te presento a mi familia y a las personas que cargo en el corazón, sobre todo a quien hoy espera una noticia; cuida de cada una como solo tú sabes. Toma también mis manos, mi oficio y mi cansancio, para que lo que haga hoy con ellos sea un servicio hecho con belleza. Y cuando mi lista de oración se me haga larga, recuérdame que esos nombres descansan en tus hombros y no en los míos. Amén.

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