Saltar al contenido

Jesús, el Salvador

No me avergüenzo del evangelio: Dios se da a conocer

Lectura · Romanos 1:1-20

1PABLO, siervo de Jesucristo, llamado á ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios,

2Que él había antes prometido por sus profetas en las santas Escrituras,

3Acerca de su Hijo, (que fué hecho de la simiente de David según la carne;

4El cual fué declarado Hijo de Dios con potencia, según el espíritu de santidad, por la resurrección de los muertos), de Jesucristo Señor nuestro,

5Por el cual recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia de la fe en todas las naciones en su nombre,

6Entre las cuales sois también vosotros, llamados de Jesucristo:

7A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados santos: Gracia y paz tengáis de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

8Primeramente, doy gracias á mi Dios por Jesucristo acerca de todos vosotros, de que vuestra fe es predicada en todo el mundo.

9Porque testigo me es Dios, al cual sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones,

10Rogando, si al fin algún tiempo haya de tener, por la voluntad de Dios, próspero viaje para ir á vosotros.

11Porque os deseo ver, para repartir con vosotros algún don espiritual, para confirmaros;

12Es á saber, para ser juntamente consolado con vosotros por la común fe vuestra y juntamente mía.

13Mas no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir á vosotros (empero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás Gentiles.

14A Griegos y á bárbaros, á sabios y á no sabios soy deudor.

15Así que, cuanto á mí, presto estoy á anunciar el evangelio también á vosotros que estáis en Roma.

16Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud á todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego.

17Porque en él la justicia de Dios se descubre de fe en fe; como está escrito: Mas el justo vivirá por la fe.

18Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad é injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia:

19Porque lo que de Dios se conoce, á ellos es manifiesto; porque Dios se lo manifestó.

20Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas; de modo que son inexcusables:

Romanos 1:1-20

Dios se da a conocer. Así comienza la carta a los romanos: el Dios de la Biblia no se esconde ni deja a las personas adivinando. Habló antes por sus profetas en las santas Escrituras, envió a su Hijo y, por medio de Pablo, hizo llegar la noticia hasta Roma. Aquí todo parte de ese movimiento: primero Dios se acerca, y después las personas responden con fe, gratitud y ganas de servir.

Pablo se presenta con tres expresiones: «siervo de Jesucristo, llamado á ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios». Apartado quiere decir escogido para una tarea, y Dios la había prometido de antemano. Su contenido es una persona: el Hijo, descendiente de David, declarado Hijo de Dios con poder por la resurrección de los muertos. A los creyentes de Roma los llama amados de Dios y les desea gracia y paz.

Pablo empieza dando gracias: la fe de ellos se anuncia en todo el mundo, y él los recuerda sin cesar en sus oraciones. Fíjate en lo que espera de esa visita: no solo dar, sino «ser juntamente consolado con vosotros por la común fe», es decir, animarse unos a otros. Se dice deudor de gente de toda clase, y por eso está listo para anunciar el evangelio también en Roma.

Y llega la frase que sostiene la carta: «no me avergüenzo del evangelio». Da la razón enseguida: es «potencia de Dios para salud á todo aquel que cree», y salud aquí es lo que hoy llamaríamos salvación. No es solo una buena idea, es un poder, y es para el judío primero y también para el griego. En él se deja ver la justicia de Dios, como está escrito: «Mas el justo vivirá por la fe».

El pasaje no termina en tono suave, y tampoco conviene suavizarlo. Pablo dice que la ira de Dios se manifiesta desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de quienes «detienen la verdad con injusticia». Eso muestra a un Dios serio: le importa la verdad y le importa el daño entre las personas. Además, lo que puede conocerse de Dios está a la vista, porque él mismo lo mostró. Su poder eterno y su divinidad «se echan de ver desde la creación del mundo», quiere decir que se notan en lo creado.

Hoy, entre la prisa y las pantallas, es fácil pasar de largo ante lo creado. El cielo sigue ahí, la lluvia sigue cayendo, y todo eso habla de un Dios que quiere ser conocido. Aun así, lo central de estas líneas no es una advertencia sino el evangelio del Hijo resucitado, buena noticia para todo el que cree. Es como abrir de par en par las ventanas de una casa cerrada toda la noche: la luz ya estaba afuera, solo hacía falta dejarla entrar.

Para vivirlo hoy

Esta noche, antes de apagar la luz, detente un minuto y trae a la memoria algo creado que viste hoy: el cielo de la mañana, un árbol, el agua al abrir la llave, la luz sobre una pared. Repite la escena en los próximos días y da gracias a Dios en voz baja por eso que viste. No hace falta decir mucho ni sentir algo especial; basta con mirar y agradecer, y volver después a lo que estabas haciendo.

Para meditar

  • ¿Qué cosa creada, como un paisaje, un sonido o un rostro, te ha hecho pensar alguna vez en el poder y la grandeza de Dios?
  • Pablo quería ser consolado junto con los creyentes de Roma. ¿Con quién podrías compartir hoy tu fe de forma sencilla, para animarse mutuamente?
  • Pablo dice que no se avergüenza del evangelio. ¿En qué momentos del día te resulta más natural hablar de Jesús, y en cuáles menos?

Oración

Señor Jesús, gracias porque eres el Hijo de Dios, descendiente de David, declarado con poder por tu resurrección de entre los muertos. Gracias porque la gracia y la paz vienen de ti y del Padre. Enséñame a no avergonzarme del evangelio y a mirar con atención lo creado, para reconocer en ello el poder eterno de Dios. Afirma mi confianza y acompáñanos cuando hablemos de ti. Que vivamos por la fe, hoy y cada día. Amén.

WhatsApp