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Fe y confianza

La tierra ya estaba entregada, pero Judá tenía que subir

Lectura · Jueces 1:1-18

1Y ACONTECIÓ después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel consultaron á Jehová, diciendo: ¿Quién subirá por nosotros el primero á pelear contra los Cananeos?

2Y Jehová respondió: Judá subirá; he aquí que yo he entregado la tierra en sus manos.

3Y Judá dijo á Simeón su hermano: Sube conmigo á mi suerte, y peleemos contra el Cananeo, y yo también iré contigo á tu suerte. Y Simeón fué con él.

4Y subió Judá, y Jehová entregó en sus manos al Cananeo y al Pherezeo; y de ellos hirieron en Bezec diez mil hombres.

5Y hallaron á Adoni-bezec en Bezec, y pelearon contra él: é hirieron al Cananeo y al Pherezeo.

6Mas Adoni-bezec huyó; y siguiéronle, y prendiéronle, y cortáronle los pulgares de las manos y de los pies.

7Entonces dijo Adoni-bezec: Setenta reyes, cortados los pulgares de sus manos y de sus pies, cogían las migajas debajo de mi mesa: como yo hice, así me ha pagado Dios. Y metiéronle en Jerusalem, donde murió.

8Y habían combatido los hijos de Judá á Jerusalem, y la habían tomado, y metido á cuchillo, y puesto á fuego la ciudad.

9Después los hijos de Judá descendieron para pelear contra el Cananeo que habitaba en las montañas, y al mediodía, y en los llanos.

10Y partió Judá contra el Cananeo que habitaba en Hebrón, la cual se llamaba antes Chîriath-arba; é hirieron á Sesai, y á Ahiman, y á Talmai.

11Y de allí fué á los que habitaban en Debir, que antes se llamaba Chîriath-sepher.

12Y dijo Caleb: El que hiriere á Chîriath-sepher, y la tomare, yo le daré á Axa mi hija por mujer.

13Y tomóla Othoniel hijo de Cenez, hermano menor de Caleb: y él le dió á Axa su hija por mujer.

14Y cuando la llevaban, persuadióle que pidiese á su padre un campo. Y ella se apeó del asno, y Caleb le dijo: ¿Qué tienes?

15Ella entonces le respondió: Dame una bendición: que pues me has dado tierra de secadal, me des también fuentes de aguas. Entonces Caleb le dió las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.

16Y los hijos de Cineo, suegro de Moisés, subieron de la ciudad de las palmas con los hijos de Judá al desierto de Judá, que está al mediodía de Arad: y fueron y habitaron con el pueblo.

17Y fué Judá á su hermano Simeón, é hirieron al Cananeo que habitaba en Sephath, y asoláronla: y pusieron por nombre á la ciudad, Horma.

18Tomó también Judá á Gaza con su término, y á Ascalón con su término, y á Ecrón con su término.

Jueces 1:1-18

Dios dice dos cosas en una sola respuesta, y parecen chocar. Los hijos de Israel le preguntan quién debe subir primero a pelear, y él contesta: «Judá subirá», y enseguida: «yo he entregado la tierra en sus manos». La tierra ya está entregada, y aun así alguien tiene que subir a buscarla. Lo que Dios da y lo que nos toca hacer no se excluyen: caminan juntos desde la primera línea de este libro.

Todo empieza tras la muerte de Josué. Los hijos de Israel consultan a Jehová, y Jehová responde. Judá no sube por su cuenta: llama a su hermano Simeón, le pide que suba con él al terreno que le tocó, y le promete ir luego al de Simeón. Juntos vencen en Bezec al cananeo y al ferezeo. El texto dice que fue Jehová quien los entregó en sus manos.

El texto cuenta algo crudo. Al rey Adoni-bezec lo alcanzan y le cortan los pulgares de las manos y de los pies. Él mismo recuerda que setenta reyes, con los pulgares cortados, recogían migajas bajo su mesa, y concluye: «como yo hice, así me ha pagado Dios». Hay mutilación en estas líneas, y una Jerusalén tomada a cuchillo y puesta a fuego. Se lee sin regodearse y sin tomarlo como modelo para hoy: son las palabras de un rey que había hecho sufrir a otros y que ve en su suerte un pago de Dios.

En medio de tanta guerra aparece una escena de familia. Caleb ofrece a su hija Axa como esposa a quien conquiste Quiriat-sefer, y la conquista Otoniel, su hermano menor. Cuando la llevaban, Axa se baja del asno, y Caleb le pregunta qué tiene. Ella le pide: «Dame una bendición». Le ha dado tierra seca, dice, y le pide también manantiales de agua. Caleb le da «las fuentes de arriba y las fuentes de abajo».

Esa tensión también es la nuestra. Dios ya nos dio mucho: su Palabra, su perdón, su Espíritu. Y aun así nos toca subir: dar un paso en el trabajo, tener una conversación difícil. Actuamos desde lo ya dado, y dejamos el resultado en sus manos. El pasaje muestra cómo se camina: se le consulta, se sube, se pide ayuda a otros, como Judá a Simeón, y a él se le pide lo que falta, como Axa a su padre. Jesús enseñó que el Padre da cosas buenas a quienes le piden.

Nadie sube solo en estas páginas. Simeón sube con Judá porque Judá se lo pidió. Los hijos de Cineo, familia del suegro de Moisés, suben con los hijos de Judá. Y Caleb responde a su hija dándole las fuentes de arriba y las de abajo. Quien lee con fe puede ver ahí cómo suele obrar Dios: repartiendo el camino entre muchos, para que nadie suba a solas.

Para vivirlo hoy

Antes de dar un paso que hoy te toca, haz lo que hicieron los hijos de Israel: consúltale a Dios primero. Elige un paso concreto, como una llamada, una tarea pendiente o una conversación. Lee despacio «Judá subirá» y «Jehová respondió», pídele a Dios dirección y compañía, y da ese paso hoy.

Para meditar

  • ¿Qué te toca subir hoy, aun sin saber cómo va a terminar?
  • ¿A quién podrías pedirle ayuda esta semana, como Judá se la pidió a Simeón, y qué podrías ofrecerle tú?
  • ¿Qué necesitas pedirle a Dios con la sencillez con que Axa le pidió agua a su padre?

Oración

Confieso que a veces quiero recibirlo todo sin subir por ello, y otras subo como si no te hubiera consultado. Gracias porque respondes cuando te busco y porque tu Palabra sigue en pie. Dame la humildad de pedir ayuda, como Judá a su hermano, y la confianza de pedirte lo que falta, como Axa a su padre. Enséñame a caminar sabiendo que tú estás conmigo y que respondes. Amén.

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