Dios y las naciones
Hasta los árboles del bosque celebran que Dios viene a juzgar
Lectura · Salmos 96:1-13
1CANTAD á Jehová canción nueva; cantad á Jehová, toda la tierra.
2Cantad á Jehová, bendecid su nombre: anunciad de día en día su salud.
3Contad entre las gentes su gloria, en todos los pueblos sus maravillas.
4Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; terrible sobre todos los dioses.
5Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos: mas Jehová hizo los cielos.
6Alabanza y magnificencia delante de él: fortaleza y gloria en su santuario.
7Dad á Jehová, oh familias de los pueblos, dad á Jehová la gloria y la fortaleza.
8Dad á Jehová la honra debida á su nombre: tomad presentes, y venid á sus atrios.
9Encorvaos á Jehová en la hermosura de su santuario: temed delante de él, toda la tierra.
10Decid en las gentes: Jehová reinó, también afirmó el mundo, no será conmovido: juzgará á los pueblos en justicia.
11Alégrense los cielos, y gócese la tierra: brame la mar y su plenitud.
12Regocíjese el campo, y todo lo que en él está: entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento,
13Delante de Jehová que vino: porque vino á juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y á los pueblos con su verdad.
En este salmo hasta los árboles del bosque tienen parte en la fiesta, y se alegran por una noticia que a muchas personas les da miedo: que Dios viene a juzgar. Sucede al final de una larga invitación a cantar, y el aviso del juicio no apaga la música. Los cielos se alegran, la tierra se goza, el mar ruge con todo lo que lleva dentro, y «todos los árboles del bosque rebosarán de contento». Vale la pena mirar por qué.
La razón se va armando desde el principio. El salmo abre con una orden que se repite: «Cantad á Jehová canción nueva; cantad á Jehová, toda la tierra». En dos versículos cantad aparece tres veces, y quienes cantan no son un coro pequeño: es toda la tierra. Hay que contar «entre las gentes su gloria, en todos los pueblos sus maravillas». Gentes quiere decir naciones. El motivo llega en el verso 5: los dioses de los pueblos son ídolos, pero Jehová hizo los cielos.
Después el verbo cambia: ahora es dad. Tres veces se pide dar a Jehová gloria, fortaleza y honra, y llevar presentes a sus atrios, los patios de su casa. También se pide «temed delante de él, toda la tierra»: el respeto de quien sabe ante quién está. Y llega la noticia que lo explica todo: «Jehová reinó, también afirmó el mundo, no será conmovido». Reinó quiere decir que ya tomó el trono y reina; afirmó, que dejó firme el mundo. Y no será conmovido no habla de emociones: nadie lo sacudirá ni lo moverá de su lugar.
Esa noticia trae un juicio, y el salmo lo dice dos veces. Al final: «Juzgará al mundo con justicia, y á los pueblos con su verdad». Piensa en el trabajador al que le rebajaron el sueldo sin explicación, en el vecino al que engañaron con un papel, en quien fue acusado sin que nadie le preguntara. El salmo dice que hay un Juez que mira al mundo entero y que juzga con justicia y con verdad.
El Rey que este salmo espera no llegó con ejércitos la primera vez. Los cristianos lo conocemos con el nombre de Jesús: se acercó a quienes nadie defendía y cargó con culpas ajenas en la cruz. El Juez que llega es el mismo que ya dio la cara por nosotros. Por eso el verso 2 pide «anunciad de día en día su salud». Salud quiere decir aquí salvación, una buena noticia que no se cuenta una sola vez, sino todos los días.
El salmo no pide que finjamos que todo está en orden. Pide algo más sencillo: que la noticia de que Dios reina y juzgará bien llegue hasta donde vives. Si el mar, el campo y el bosque la reciben con fiesta, ¿qué cambiaría en tu día si esa noticia también te alegrara a ti?
Para vivirlo hoy
La próxima vez que camines, cocines o viajes en algún momento corriente, elige una canción de alabanza y cántala, o tararéala bajito. Hazlo así durante los próximos tres días. No hace falta cantar bien. Solo dedícasela a Dios como quien anuncia, de día en día, que él reina y que viene a poner las cosas en su lugar.
Para meditar
- ¿Qué injusticia, cercana o lejana, te pesa hoy, y qué cambia si la miras sabiendo que Dios juzgará con justicia y con verdad?
- ¿Cómo puede convivir el temor de Dios con el canto y la alegría, tal como lo hace este salmo?
- ¿Qué significaría para ti cantar hoy una canción nueva a Dios, y no repetir la de siempre?
Oración
«Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza». Hoy quiero decirlo contigo delante, Dios mío, que hiciste los cielos. Enséñame una canción nueva para este día, aunque sea sencilla y salga desafinada. Pon en mi boca tus maravillas para contarlas a quien las necesite. Cuando la injusticia me pese, recuérdame que vienes a juzgar con justicia y con verdad, y que nadie queda fuera de tu mirada. Afirma el mundo, afirma mi casa y afirma mi corazón. Por Jesús, el Rey que viene. Amén.