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Valor y perseverancia

Entre dos bienes: quedarse firme por amor a otros

Lectura · Filipenses 1:23-30

23Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de ser desatado, y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor:

24Empero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.

25Y confiado en esto, sé que quedaré, que aun permaneceré con todos vosotros, para provecho vuestro y gozo de la fe;

26Para que crezca vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi venida otra vez á vosotros.

27Solamente que converséis como es digno del evangelio de Cristo; para que, ó sea que vaya á veros, ó que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, unánimes combatiendo juntamente por la fe del evangelio,

28Y en nada intimidados de los que se oponen: que á ellos ciertamente es indicio de perdición, mas á vosotros de salud; y esto de Dios;

29Porque á vosotros es concedido por Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,

30Teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís estar en mí.

Filipenses 1:23-30

Son las siete de la tarde y el día de trabajo por fin terminó. Lo único que quieres es llegar a casa, quitarte los zapatos y no hablar con nadie. Entonces suena el teléfono: alguien cercano te necesita para algo que no puede esperar hasta mañana. Dos cosas buenas tiran en direcciones opuestas, el descanso que necesitas y la persona que te necesita. No es elegir entre lo bueno y lo malo; es la incomodidad de elegir entre dos bienes.

Algo parecido, aunque mucho más grande, le ocurre a quien escribe esta carta. Confiesa: «de ambas cosas estoy puesto en estrecho», que hoy diríamos estoy en un aprieto entre dos deseos. Uno es ser desatado y estar con Cristo, «lo cual es mucho mejor». El otro es quedarse, porque «quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros».

Lo llamativo es hacia dónde se inclina la balanza. Que estar con Cristo es mejor no se discute, y sin embargo la decisión mira a los demás: quedarse para provecho de ellos y para el gozo de su fe, y para que vuelvan a verse. Quien escribe dice saber que se quedará. Así se asoma algo del corazón de Cristo: estar cerca de él no aparta de la gente, empuja hacia ella.

Después el tono pasa de lo personal a lo compartido. La palabra «converséis» quiere decir aquí vivir y conducirse, y lo que se pide es una vida digna del evangelio: firmes en un mismo espíritu, «unánimes combatiendo juntamente por la fe del evangelio». Unánimes quiere decir de un mismo ánimo. Sobre la oposición, el texto dice que para quienes se oponen es señal de perdición y para los firmes, de salvación, y lo dice para que nadie se asuste.

Hoy la oposición casi nunca llega como cárcel: puede ser una burla en la oficina, un silencio en la familia o el cansancio de mantenerse firme cuando nadie lo nota. El pasaje nos pone hombro con hombro con otros; no se camina firme sin compañía. Si el peso es tan grande que aparece el deseo de dejarlo todo, busca a tu pastor o a alguien de confianza y cuéntaselo, no sigas cargándolo tú solo, y si te asalta el pensamiento de hacerte daño, pide ayuda profesional cuanto antes.

Detrás de todo está Cristo. Estar con él es lo mejor, y su evangelio da sentido a quedarse, a creer y hasta a padecer. El texto dice que a ellos les ha sido concedido, como un regalo, «no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él». No dice que el dolor sea bueno en sí; dice que ese conflicto se comparte. Dios es quien concede el creer y quien da salvación a los suyos: el propio texto lo firma con «y esto de Dios».

Para vivirlo hoy

Hoy, antes de que termine la tarde, dedica diez minutos completos a una persona que te necesita, sin mirar el teléfono: escucha una llamada, ayuda con una tarea o acompaña en silencio. Antes de empezar, dile a Dios en una sola frase que te quedas por amor, no por obligación.

Para meditar

  • ¿Qué dos cosas buenas tiran hoy de ti en direcciones distintas, y a cuál le estás dando más espacio?
  • ¿Con quiénes podrías vivir tu fe hombro con hombro, en lugar de mantenerte firme sin compañía?
  • ¿Qué cambia en tu forma de ver el cansancio o la oposición si el creer mismo es algo que Dios concede?

Oración

Ayúdame a quedarme donde hoy me necesitan, aunque otra parte de mí quiera irse a descansar. Tú eres lo mejor que tengo y no te cambio por nada. Dame firmeza para no asustarme ante quienes se oponen, y dame compañeros con quienes caminar de un mismo ánimo. Gracias porque creer en ti es un regalo tuyo, y porque otros han pasado por lo mismo antes que yo. Guárdame en tu evangelio hoy y siempre. Amén.

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