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Oración

El criado de Abraham y el Dios que guía en lo pequeño

Lectura · Génesis 24:38-54

38Sino que irás á la casa de mi padre, y á mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo.

39Y yo dije: Quizás la mujer no querrá seguirme.

40Entonces él me respondió: Jehová, en cuya presencia he andado, enviará su ángel contigo, y prosperará tu camino; y tomarás mujer para mi hijo de mi linaje y de la casa de mi padre:

41Entonces serás libre de mi juramento, cuando hubieres llegado á mi linaje; y si no te la dieren, serás libre de mi juramento.

42Llegué, pues, hoy á la fuente, y dije: Jehová, Dios de mi señor Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual ando;

43He aquí yo estoy junto á la fuente de agua; sea, pues, que la doncella que saliere por agua, á la cual dijere: Dame á beber, te ruego, un poco de agua de tu cántaro;

44Y ella me respondiere, Bebe tú, y también para tus camellos sacaré agua: ésta sea la mujer que destinó Jehová para el hijo de mi señor.

45Y antes que acabase de hablar en mi corazón, he aquí Rebeca, que salía con su cántaro sobre su hombro; y descendió á la fuente, y sacó agua; y le dije: Ruégote que me des á beber.

46Y prestamente bajó su cántaro de encima de sí, y dijo: Bebe, y también á tus camellos daré á beber. Y bebí, y dió también de beber á mis camellos.

47Entonces preguntéle, y dije: ¿De quién eres hija? Y ella respondió: Hija de Bethuel, hijo de Nachôr, que le parió Milca. Entonces púsele un pendiente sobre su nariz, y brazaletes sobre sus manos:

48E inclinéme, y adoré á Jehová, y bendije á Jehová, Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino de verdad para tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo.

49Ahora pues, si vosotros hacéis misericordia y verdad con mi señor, declarádmelo; y si no, declarádmelo; y echaré á la diestra ó á la siniestra.

50Entonces Labán y Bethuel respondieron y dijeron: De Jehová ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno.

51He ahí Rebeca delante de ti; tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu señor, como lo ha dicho Jehová.

52Y fué, que como el criado de Abraham oyó sus palabras, inclinóse á tierra á Jehová.

53Y sacó el criado vasos de plata, y vasos de oro y vestidos, y dió á Rebeca: también dió cosas preciosas á su hermano y á su madre.

54Y comieron y bebieron él y los varones que venían con él, y durmieron; y levantándose de mañana, dijo: Enviadme á mi señor.

Génesis 24:38-54

Dios guía. Eso es lo que este pasaje muestra de él, y lo muestra en cosas pequeñas: un pozo, un cántaro sobre un hombro, un vaso de agua que se ofrece a un viajero. Quien lo cuenta es el criado de Abraham, y lo cuenta con todo detalle ante la familia de Rebeca. Es su testimonio de que, en el camino de su tarea, no iba solo.

Empieza recordando lo que su señor le encargó: ir a la casa de su padre y a su parentela, y tomar mujer para su hijo. El criado tenía una duda, y el texto la deja a la vista: «Quizás la mujer no querrá seguirme». Abraham le respondió que Jehová enviaría su ángel con él y que «prosperará tu camino», es decir, que el viaje llegaría a buen fin. Y añadió que, si no se la daban, el criado quedaba libre de su juramento. El encargo tenía una salida honesta.

Luego cuenta lo que hizo junto a la fuente, o sea, junto al pozo. Oró al Dios de su señor Abraham y le pidió algo muy concreto: que la joven a quien pidiera agua le ofreciera también para sus camellos. Y sigue el texto: «Y antes que acabase de hablar en mi corazón, he aquí Rebeca, que salía con su cántaro sobre su hombro». Esto le ocurrió a él; el pasaje no lo presenta como una regla que Dios repita con cada persona.

Rebeca hizo lo que él había pedido, y el texto subraya la prisa: bajó su cántaro sin demora y le dio de beber a él y a sus camellos. Él le preguntó de quién era hija, y ella respondió que de Bethuel. Después él se inclinó, adoró a Jehová y lo bendijo: le dio gracias y lo alabó. Lo dice con sus palabras: «Jehová, Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino de verdad», es decir, por un camino recto, en el que se podía confiar.

Al final, el criado pone las cartas sobre la mesa: si la familia hace «misericordia y verdad» con su señor —si le responde con bondad y lealtad—, que se lo digan; y si no, que se lo digan también. Ofrece un sí y un no con la misma franqueza. Laban y Bethuel responden: «De Jehová ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno»: no tienen nada que añadir ni que oponer. Y él se inclina hasta el suelo ante Jehová, antes de sacar los regalos de plata y de oro.

A la mañana siguiente, después de comer, beber y dormir, dice: «Enviadme á mi señor»: déjenme volver donde mi señor. Lo que sigue es volver donde su señor. Todo el relato respira eso: una guía que se recibe con gratitud y se responde con fidelidad. ¿En qué detalle pequeño de estos días podrías reconocer que alguien te ha ido guiando?

Para vivirlo hoy

Elige un momento tranquilo de hoy, quizá mientras esperas que hierva el agua o que llegue la micro, y lee despacio tres veces las palabras con que el criado dio gracias: «Jehová, Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino de verdad». Después quédate un minuto en silencio, sin pedir nada, recordando un detalle pequeño de tu camino donde puedas reconocer esa guía.

Para meditar

  • ¿Qué encargo o qué decisión de estos días te gustaría poner delante de Dios con una petición concreta?
  • ¿Cuándo fue la última vez que diste gracias por algo pequeño que llegó a tiempo?
  • ¿Cómo podrías darle gracias a Dios por algo bueno antes de seguir con lo que viene después?

Oración

Jehová, Dios de Abraham: así empezó a orar el criado junto a un pozo, y como él empiezo yo, porque tú sigues siendo el mismo. Guíame hoy en lo pequeño de mi camino. Dame ojos para ver tu ayuda cuando llegue, como la vio él. Y cuando reciba algo bueno, que mi primer gesto sea inclinarme a agradecerte, antes de guardarlo o de seguir de largo. Amén.

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