Saltar al contenido

Justicia y compasión

Dios se pone al lado del pobre que otros juzgan

Lectura · Salmos 109:30-31

30Yo alabaré á Jehová en gran manera con mi boca, y le loaré en medio de muchos.

31Porque él se pondrá á la diestra del pobre, para librar su alma de los que le juzgan.

Salmos 109:30-31

Dios se pone del lado del pobre. Eso es lo que este salmo afirma de él en apenas dos versículos: «él se pondrá á la diestra del pobre». La diestra es la mano derecha, y decir que Dios se pone allí quiere decir, sencillamente, que está a su lado. No dice que mira desde arriba ni que manda a otro. Dice que se pone junto a él y que lo hace «para librar su alma de los que le juzgan».

Este salmo contiene peticiones muy duras contra quienes acusaron al salmista, y no las esconde. Estos dos versículos lo cierran con otra nota: alabanza y confianza. Quien habla termina así: «Yo alabaré á Jehová en gran manera con mi boca, y le loaré en medio de muchos». Loaré quiere decir alabaré. Dos detalles: alaba con la boca, en voz alta, y lo hace en medio de muchos, no en secreto. Lo que vivió no lo va a guardar para sí.

La razón de esa alabanza está en la primera palabra del segundo verso: «Porque». Los que le juzgan son, en el salmo, quienes lo acusan para condenarlo, y quien habla, en otra parte del salmo, se presenta como pobre y necesitado. Frente a ellos, Dios se pone a su diestra, como quien defiende, para librar su alma, que quiere decir su vida. El verso no dice cuándo ni cómo lo hará, ni promete que todo se arregle pronto. Dice dónde está Dios: junto al pobre acusado con injusticia.

Por extensión, hoy hay muchas maneras de estar en ese lugar: que falte dinero a fin de mes, no tener a nadie que hable por uno, ser la persona nueva a quien el grupo no acepta aún. Y también de juzgar: una mirada, una frase suelta en el chat, una conclusión sacada sin conocer la historia. Si estás del lado de quien es juzgado sin razón, este salmo te dice que no estás sin defensor. Si te toca el otro lado, te señala a dónde ir: junto a quien sufre ese juicio, donde dice que se pone Dios.

Este cuadro tiene un eco en Jesús. Se acercó a personas que otros habían juzgado y descartado, las trató con dignidad. Y él mismo fue juzgado y condenado, mientras casi todos lo dejaban solo. Por eso quien ha sido tratado con injusticia no le habla a un Dios que ignora lo que se siente: le habla a alguien que conoce ese lugar.

Fíjate en los verbos del salmista, alabaré y se pondrá: los dos están en futuro. Él alaba antes de ver el desenlace, y su confianza no espera a que todo esté resuelto. Desde ahí también podemos acompañar a alguien que hoy carga con un juicio injusto: sin prometerle finales fáciles, pero recordándole con nuestra presencia dónde dice este salmo que está Dios.

Para vivirlo hoy

Piensa en una persona concreta de tu vida a quien hoy otros juzgan sin conocer su historia o dejan de lado: un compañero de trabajo, un vecino, un familiar. Búscala hoy con una llamada o un mensaje, pregúntale cómo está de verdad y escucha sin corregir ni dar consejos. Ponerte a su lado ya es mucho.

Para meditar

  • ¿Quién en tu entorno parece estar sin nadie frente a quienes lo juzgan, y qué te dice el salmo sobre dónde está Dios?
  • ¿Cuándo te has sentido juzgado sin que nadie hablara por ti, y qué cambia saber que Dios se pone a tu lado?
  • ¿Qué bien que Dios te ha hecho podrías decir hoy en voz alta, delante de otras personas, aunque tu situación no esté resuelta?

Oración

Gracias, Dios mío, porque te pones a la diestra del pobre, junto a quien otros juzgan. Gracias por no dejarnos sin compañía frente a la mirada de los demás. Cuando yo juzgue con rapidez, detén mi lengua y llévame a donde tú ya estás. Ayúdame a acercarme hoy a esa persona que tengo en mente, con oídos abiertos y sin prisa. Que mi boca no calle lo bueno que has hecho, y que mi alabanza se oiga en medio de muchos. Tu Hijo también fue juzgado, y por eso te lo pido con confianza. Amén.

WhatsApp