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Liderazgo y responsabilidad

David se queda en Jerusalén, y Urías no quiere entrar en su casa

Lectura · 2 Samuel 11:1-16

1Y ACONTECIÓ á la vuelta de un año, en el tiempo que salen los reyes á la guerra, que David envió á Joab, y á sus siervos con él, y á todo Israel; y destruyeron á los Ammonitas, y pusieron cerco á Rabba: mas David se quedó en Jerusalem.

2Y acaeció que levantándose David de su cama á la hora de la tarde, paseábase por el terrado de la casa real, cuando vió desde el terrado una mujer que se estaba lavando, la cual era muy hermosa.

3Y envió David á preguntar por aquella mujer, y dijéronle: Aquella es Bath-sheba hija de Eliam, mujer de Uría Hetheo.

4Y envió David mensajeros, y tomóla: y así que hubo entrado á él, él durmió con ella. Purificóse luego ella de su inmundicia, y se volvió á su casa.

5Y concibió la mujer, y enviólo á hacer saber á David, diciendo: Yo estoy embarazada.

6Entonces David envió á decir á Joab: Envíame á Uría Hetheo. Y enviólo Joab á David.

7Y como Uría vino á él, preguntóle David por la salud de Joab, y por la salud del pueblo, y asimismo de la guerra.

8Después dijo David á Uría: Desciende á tu casa, y lava tus pies. Y saliendo Uría de casa del rey, vino tras de él comida real.

9Mas Uría durmió á la puerta de la casa del rey con todos los siervos de su señor, y no descendió á su casa.

10E hicieron saber esto á David, diciendo: Uría no ha descendido á su casa. Y dijo David á Uría: ¿No has venido de camino? ¿por qué pues no descendiste á tu casa?

11Y Uría respondió á David: El arca, é Israel y Judá, están debajo de tiendas; y mi señor Joab, y los siervos de mi señor sobre la haz del campo: ¿y había yo de entrar en mi casa para comer y beber, y á dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa.

12Y David dijo á Uría: Estáte aquí aún hoy, y mañana te despacharé. Y quedóse Uría en Jerusalem aquel día y el siguiente.

13Y David lo convidó, é hízole comer y beber delante de sí, hasta embriagarlo. Y él salió á la tarde á dormir en su cama con los siervos de su señor; mas no descendió á su casa.

14Venida la mañana, escribió David á Joab una carta, la cual envió por mano de Uría.

15Y escribió en la carta, diciendo: Poned á Uría delante de la fuerza de la batalla, y desamparadle, para que sea herido y muera.

16Así fué que cuando Joab cercó la ciudad, puso á Uría en el lugar donde sabía que estaban los hombres más valientes.

2 Samuel 11:1-16

En estos dieciséis versículos Dios no habla ni es nombrado. Lo más cercano a Él es una frase de un soldado, Urías, que menciona el arca, el cofre sagrado que señalaba la presencia de Dios entre su pueblo: el arca, Israel y Judá, dice, «están debajo de tiendas». Lo dice ante un rey que ya ha empezado a organizar cómo esconder lo que hizo.

Era el tiempo en que los reyes salen a la guerra. David envía a Joab y a todo Israel, que ponen cerco a Rabá; pero David «se quedó en Jerusalem». Una tarde ve desde el terrado, la azotea de la casa real, a una mujer que se lava, muy hermosa. Pregunta por ella: es Betsabé, mujer de Urías el heteo. Envía mensajeros y la toma. Es adulterio, y es abuso de poder: quien puede mandar y ser obedecido manda buscar a la mujer de uno de sus soldados. De ella solo se oye un aviso: está embarazada.

David manda traer a Urías del frente. Le pregunta por la guerra y le dice que baje a su casa. Pero Urías duerme a la puerta del palacio, con los siervos del rey. Cuando David le pregunta por qué, responde que el arca, Israel y Judá están bajo tiendas, y su señor Joab está en el campo: ¿y había él de entrar en su casa a comer, beber y dormir con su mujer? David lo retiene otro día y lo embriaga, pero Urías tampoco esa noche va a su casa.

A la mañana siguiente David escribe a Joab una carta y la manda por mano del propio Urías. Le ordena ponerlo al frente de la batalla y dejarlo solo, «para que sea herido y muera». Joab lo coloca donde sabía que estaban los hombres más valientes. Es un plan para matar a un soldado, puesto por escrito, y la carta que lo decide viaja en su propia mano.

Cualquiera con poder está expuesto a una cadena así, pero cada eslabón es una decisión de David: preguntar por ella, mandarla buscar, tomarla, encubrir, ordenar una muerte. Por eso conviene detenerse en el primer paso. Si alguna vez fuiste la persona a quien alguien con poder usó, este relato no te culpa: ni una palabra recae sobre Betsabé. No tienes que llevarlo sin compañía: cuéntalo a alguien de confianza o a un profesional, y si piensas en hacerte daño, pide ayuda urgente.

De lo que Dios piensa de todo esto, estos versículos no dicen nada. Pero el capítulo, unos versículos después, sí lo dice: lo que David hizo fue malo a los ojos de Jehová. Lo que queda al final no es el palacio ni la cama. Es una puerta: de un lado, una casa propia y comida de rey; del otro, un soldado que duerme con los siervos porque, según él, el arca y los suyos están en tiendas. Y a la mañana, ese mismo hombre sale con una carta en la mano.

Para vivirlo hoy

Hoy, dos cosas pequeñas. Primera: acuérdate de alguien que esté pasando una temporada dura —un turno pesado, un duelo, una espera— y hazle llegar un mensaje o una llamada; Urías no quiso su comodidad mientras los suyos estaban en el campo. Segunda: piensa si tienes un arreglo pendiente que has cubierto con otro, y da el primer paso para sacarlo a la luz.

Para meditar

  • ¿Qué hace Urías con lo que David le ofrece, y qué te dice esa respuesta sobre acompañar a quienes están en dificultades?
  • ¿Qué cosa pequeña de tu vida conviene sacar a la luz hoy, antes de que pida un arreglo más?
  • ¿Quién duerme hoy en tiendas cerca de ti, en un turno, un duelo o una espera, y cómo podrías hacerle saber que lo tienes presente?

Oración

Dios de Israel, en esta historia nadie te nombra, salvo un soldado que habla de tu arca bajo una tienda. Guárdame de descuidar lo que me toca cuando otros cargan con lo difícil, y de cubrir con arreglos lo que necesita salir a la luz. Dame un corazón como el de Urías, que no quiso su descanso mientras los suyos estaban en el campo. Ten misericordia de quienes han sido usados por alguien con más poder, y ponles cerca a quien los escuche. Amén.

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