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Familia y hogar

Cinco pastores ante Faraón y pan para toda la casa

Lectura · Génesis 47:1-16

1Y JOSÉ vino, é hizo saber á Faraón, y dijo: Mi padre y mis hermanos, y sus ovejas y sus vacas, con todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán, y he aquí, están en la tierra de Gosén.

2Y de los postreros de sus hermanos tomó cinco varones, y presentólos delante de Faraón.

3Y Faraón dijo á sus hermanos: ¿Cuál es vuestro oficio? Y ellos respondieron á Faraón: Pastores de ovejas son tus siervos, así nosotros como nuestros padres.

4Dijeron además á Faraón: Por morar en esta tierra hemos venido; porque no hay pasto para las ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de Canaán: por tanto, te rogamos ahora que habiten tus siervos en la tierra de Gosén.

5Entonces Faraón habló á José, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido á ti;

6La tierra de Egipto delante de ti está; en lo mejor de la tierra haz habitar á tu padre y á tus hermanos; habiten en la tierra de Gosén; y si entiendes que hay entre ellos hombres eficaces, ponlos por mayorales del ganado mío.

7Y José introdujo á su padre, y presentólo delante de Faraón; y Jacob bendijo á Faraón.

8Y dijo Faraón á Jacob: ¿Cuántos son los días de los años de tu vida?

9Y Jacob respondió á Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado á los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación.

10Y Jacob bendijo á Faraón, y salióse de delante de Faraón.

11Así José hizo habitar á su padre y á sus hermanos, y dióles posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Rameses como mandó Faraón.

12Y alimentaba José á su padre y á sus hermanos, y á toda la casa de su padre, de pan, hasta la boca del niño.

13Y no había pan en toda la tierra, y el hambre era muy grave; por lo que desfalleció de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canaán.

14Y recogió José todo el dinero que se halló en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, por los alimentos que de él compraban; y metió José el dinero en casa de Faraón.

15Y acabado el dinero de la tierra de Egipto y de la tierra de Canaán, vino todo Egipto á José diciendo: Danos pan: ¿por qué moriremos delante de ti, por haberse acabado el dinero?

16Y José dijo: Dad vuestros ganados, y yo os daré por vuestros ganados, si se ha acabado el dinero.

Génesis 47:1-16

José entra ante Faraón con una noticia sencilla: su padre y sus hermanos, con sus ovejas, sus vacas y todo lo que tienen, han llegado de Canaán y están en la tierra de Gosén. Luego toma a cinco de sus hermanos y los presenta al rey. Faraón les pregunta: «¿Cuál es vuestro oficio?». Y ellos responden con sencillez: «Pastores de ovejas son tus siervos, así nosotros como nuestros padres». Después explican que en Canaán, por el hambre, ya no hay pasto para sus ovejas.

Faraón se dirige a José y le dice que su padre y sus hermanos han venido a él. Y añade algo que nadie pedía: la tierra de Egipto está por delante, «en lo mejor de la tierra haz habitar á tu padre y á tus hermanos». Que vivan en Gosén y, si hay entre ellos hombres capaces, que cuiden también el ganado del rey. Una familia de forasteros recibe no las sobras, sino lo mejor.

Después José hace pasar a su padre, y Jacob bendice a Faraón. El rey le pregunta cuántos son los años de su vida, y el anciano no adorna nada: «pocos y malos han sido los días de los años de mi vida». Ciento treinta años que llama su peregrinación, es decir, su vida de viajero y forastero. Y sin embargo, al despedirse, bendice otra vez a Faraón. Alguien que reconoce que sus días fueron duros puede aun así desear el bien a otro.

José da a los suyos posesión en lo mejor de la tierra, en la región de Ramesés, como mandó Faraón, y los alimenta a todos, «hasta la boca del niño»: ni el más pequeño queda fuera. Pero afuera no hay pan en toda la tierra, y Egipto y Canaán desfallecen de hambre. José recoge todo el dinero que se halla, y cuando se acaba, la gente llega diciendo: «Danos pan». Él responde: «Dad vuestros ganados». El pasaje no comenta esas medidas; solo muestra a un país entero pagando por su pan.

En estos versículos Dios no aparece nombrado. Quien lee la historia completa cree que su mano cuidaba de esta familia, pero aquí solo vemos personas: un hermano que presenta a los suyos ante el rey, un rey que da lo mejor, un anciano que bendice. En cualquier barrio hay una casa así: llega un pariente con lo puesto, alguien le hace sitio en la mesa y la olla se alarga para uno más.

En José podemos ver una sombra de Jesús, que no se avergüenza de llamarnos hermanos y nos presenta ante el Padre tal como somos, con nuestros oficios sencillos y nuestras manos de trabajo. Nadie entra solo a esa sala. De la escena queda una imagen sencilla: una mesa donde el pan alcanza hasta para el niño más pequeño de la casa.

Para vivirlo hoy

Escribe hoy un mensaje a un pariente o a un amigo que viva lejos, o que esté pasando por un tiempo de escasez, y ofrécele un lugar en tu mesa: una comida a la que pueda venir cuando le sea posible. Ponle incluso un día. Te llevará menos de diez minutos.

Para meditar

  • José presentó ante Faraón a sus hermanos pastores; ¿hay alguien de tu familia o de tu origen a quien te cueste presentar?
  • Jacob habló con franqueza de sus días duros y aun así bendijo; ¿a quién podrías desearle hoy algo bueno, aunque tu propio camino haya sido difícil?
  • El pan llegó hasta el niño más pequeño de la casa; ¿quién, cerca de ti, podría quedar hoy sin lugar en la mesa, y qué podrías hacer?

Oración

Jesús, como José presentó ante Faraón a sus hermanos pastores, tú nos presentas al Padre sin avergonzarte de nosotros. Gracias. Dame valor para presentar con cariño a mi gente, sea cual sea su oficio. Haz de mi casa un lugar donde quepa siempre alguien más y donde el pan alcance hasta para el más pequeño. Acuérdame de bendecir, como Jacob, aunque mis días hayan sido difíciles. Y ten presentes a quienes hoy pasan hambre y no encuentran quién les dé pan. Amén.

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