Saltar al contenido

Familia y hogar

Cinco hermanas con nombre y una herencia que cuidar

Lectura · Números 36:1-13

1Y LLEGARON los príncipes de los padres de la familia de Galaad, hijo de Machîr, hijo de Manasés, de las familias de los hijos de José; y hablaron delante de Moisés, y de los príncipes, cabezas de padres de los hijos de Israel,

2Y dijeron: Jehová mandó á mi señor que por suerte diese la tierra á los hijos de Israel en posesión: también ha mandado Jehová á mi señor, que dé la posesión de Salphaad nuestro hermano á sus hijas;

3Las cuales, si se casaren con algunos de los hijos de las otras tribus de los hijos de Israel, la herencia de ellas será así desfalcada de la herencia de nuestros padres, y será añadida á la herencia de la tribu á que serán unidas: y será quitada de la suerte de nuestra heredad.

4Y cuando viniere el jubileo de los hijos de Israel, la heredad de ellas será añadida á la heredad de la tribu de sus maridos; y así la heredad de ellas será quitada de la heredad de la tribu de nuestros padres.

5Entonces Moisés mandó á los hijos de Israel por dicho de Jehová, diciendo: La tribu de los hijos de José habla rectamente.

6Esto es lo que ha mandado Jehová acerca de las hijas de Salphaad, diciendo: Cásense como á ellas les pluguiere, empero en la familia de la tribu de su padre se casarán;

7Para que la heredad de los hijos de Israel no sea traspasada de tribu en tribu; porque cada uno de los hijos de Israel se allegará á la heredad de la tribu de sus padres.

8Y cualquiera hija que poseyere heredad de las tribus de los hijos de Israel, con alguno de la familia de la tribu de su padre se casará, para que los hijos de Israel posean cada uno la heredad de sus padres,

9Y no ande la heredad rodando de una tribu á otra: mas cada una de las tribus de los hijos de Israel se llegue á su heredad.

10Como Jehová mandó á Moisés, así hicieron las hijas de Salphaad.

11Y así Maala, y Tirsa, y Hogla, y Milchâ, y Noa, hijas de Salphaad, se casaron con hijos de sus tíos:

12De la familia de los hijos de Manasés, hijo de José, fueron mujeres; y la heredad de ellas quedó en la tribu de la familia de su padre.

13Estos son los mandamientos y los estatutos que mandó Jehová por mano de Moisés á los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán de Jericó.

Números 36:1-13

Maala, Tirsa, Hogla, Milchâ y Noa. Cinco nombres de mujer, uno tras otro, casi al final del libro de Números. Uno de los últimos asuntos que el libro deja escritos es el de cinco hermanas, hijas de Salphaad, y de la tierra que les correspondía. Que la Escritura las nombre no es un detalle menor: hay nombres que otros dejarían pasar, y aquí quedan escritos.

El asunto llegó así: los jefes de la familia de Galaad, de la tribu de Manasés, se presentaron ante Moisés y ante los príncipes. Recordaron que Jehová había mandado repartir la tierra por suerte, y que también había mandado dar la parte de Salphaad a sus hijas. Y expusieron una inquietud: si esas hijas se casaban con hombres de otras tribus, su herencia se sumaría a la de la tribu de sus maridos y saldría de la de sus padres. Nadie discute lo ya mandado; se pone sobre la mesa lo que podría pasar.

Moisés contestó «por dicho de Jehová»: «La tribu de los hijos de José habla rectamente». Es decir, hablan con acierto. Fíjate en la respuesta: la preocupación no se descarta, se recibe. Y viene una regla que junta libertad y límite: «Cásense como á ellas les pluguiere», que quiere decir con quien ellas quisieran, pero dentro de la familia de la tribu de su padre. El motivo está dicho: que la heredad no ande «rodando de una tribu á otra».

«Como Jehová mandó á Moisés, así hicieron las hijas de Salphaad». Se casaron con hijos de sus tíos, y su heredad quedó en la tribu de la familia de su padre. Queda escrito que obedecieron. Con este caso termina el libro, junto a los mandamientos dados «en los campos de Moab, junto al Jordán de Jericó». El pueblo estaba a las puertas de la tierra, sin haber entrado todavía.

Este era un arreglo de Israel para su tiempo y su tierra, y no una regla para elegir con quién casarse hoy. Pero enseña cómo obra Dios. Recibe una preocupación que alguien le lleva con respeto. Cuida de las hijas y de la tribu a la vez, y da libertad junto con límites. Ese estilo nos invita a plantear a tiempo y con respeto lo que preocupa, sin discutir lo ya acordado, y a cumplir lo dicho aun cuando reduzca nuestras opciones.

El libro cierra con cinco hermanas nombradas y un pueblo que espera junto al río. Dios se detiene en lo que parece pequeño: una herencia, una boda, un nombre, la inquietud de una familia. Lo que para otros es un asunto de trámite ocupa su lugar en la Escritura. ¿Qué detalle de tu vida quisieras poner hoy, con nombre propio, delante de él?

Para vivirlo hoy

Hoy, si alguien cercano a ti te plantea una preocupación, aunque parezca pequeña, escúchala hasta el final sin descartarla. Antes de contestar, repite con tus palabras lo que entendiste, y responde con respeto, como se recibió la inquietud de los jefes de Galaad: sin quitarle importancia, con una respuesta que la tome en serio.

Para meditar

  • ¿Qué asunto de tu familia convendría plantear a tiempo y con respeto, antes de que se vuelva pleito?
  • ¿Cuándo sentiste que alguien escuchó con respeto un asunto tuyo que parecía pequeño?
  • ¿Qué te dice que este libro termine con el caso de cinco mujeres nombradas y con su obediencia?

Oración

Dios de las familias, tú dejaste en tu palabra el asunto de una familia concreta, con sus nombres, y así me haces ver que te importa lo pequeño. Hazme atento a las preocupaciones ajenas, y dame sabiduría para plantear las mías a tiempo y con respeto. Que yo cumpla lo que tú mandas aun cuando limite mis opciones, y descanse en tu cuidado. Amén.

WhatsApp