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La Palabra de Dios

Un aviso, una promesa y una gracia al final del libro

Lectura · Apocalipsis 22:18-21

18Porque yo protesto á cualquiera que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere á estas cosas, Dios pondrá sobre él las plagas que están escritas en este libro.

19Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas que están escritas en este libro.

20El que da testimonio de estas cosas, dice: Ciertamente, vengo en breve. Amén, sea así. Ven, Señor Jesús.

21La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

Apocalipsis 22:18-21

¿Cómo se despide el último libro de la Biblia? Con cuatro versículos que se leen en un momento y que llevan, en orden, un aviso serio, una promesa breve, una súplica y un deseo de gracia. Quien llega hasta aquí después de tantas visiones encuentra un cierre sobrio: en lugar de un espectáculo, palabras dichas al oído. Vale la pena leerlas despacio, una por una.

El aviso es fuerte. Quien habla dice «yo protesto», y protestar aquí no es quejarse: quiere decir declarar con toda seriedad. Advierte a cualquiera que oiga las palabras de la profecía de este libro: si alguno añade a estas cosas, Dios pondrá sobre él las plagas escritas en el libro; y si alguno quita, Dios quitará su parte «del libro de la vida». El texto no lo suaviza. Lo que protege es que estas palabras son de Dios y no nuestras: no se les pone nada ni se les quita nada.

Después cambia el tono. Quien da testimonio de estas cosas dice: «Ciertamente, vengo en breve». En breve quiere decir pronto. El texto no da fecha ni calendario; da una promesa y una persona que la hace. Enseguida aparece la respuesta de quien escucha: «Amén, sea así. Ven, Señor Jesús». La misma Biblia traduce ahí la palabra amén: sea así. Es un sí de quien confía en lo dicho, y a la vez una súplica breve dirigida a Jesús por su nombre. No es queja ni reclamo: es la voz de quien espera.

Hoy esas dos palabras nos tocan de cerca. Con el aviso: a veces nos quedamos con lo que consuela y pasamos de largo lo que incomoda, o le agregamos a la Biblia frases que suenan bien pero no están. Recibir la Palabra tal como es, incluso lo que cuesta, es tomarla en serio; el aviso habla de este libro, pero su respeto sirve para todo lo que Dios ha dicho. Con la promesa: en medio de cuentas, cansancio y noticias, decir «Ven, Señor Jesús» pone el día en su lugar. No es escapar: es recordar a quién esperamos.

La última frase de toda la Biblia no es un mandato ni un aviso: «La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén». Gracia quiere decir favor que se da sin merecerlo. Después de un libro de visiones, lo último que se pone en las manos de los lectores es un regalo, y viene con el nombre de Jesucristo. Además es para todos, no solo para los más firmes ni para quienes entendieron cada visión. ¿Qué cambiaría en tu día si oyeras esas palabras como dichas para ti?

Para vivirlo hoy

Hoy, al terminar el día, apaga la pantalla y lee en voz baja, tres veces, «Amén, sea así. Ven, Señor Jesús». Después quédate dos minutos en silencio con esas palabras, sin pedir nada ni explicarlas. Si te distraes, vuelve a la frase.

Para meditar

  • ¿Qué parte de la Palabra de Dios te cuesta más recibir tal como está, y qué haría falta para recibirla con confianza y sin retocarla?
  • El pasaje responde a la promesa con «Ven, Señor Jesús». ¿Qué te pasa por dentro cuando piensas en decir esas palabras con sinceridad?
  • La Biblia termina con gracia para todos. ¿A quién de tu vida te gustaría desearle hoy esa gracia?

Oración

¡Qué maravilla que tu libro termine con gracia! Jesús, tú dices que vienes en breve, y quienes te esperamos respondemos: sea así, ven. Gracias porque tu Palabra está completa y no necesita retoques: guárdame de añadirle o quitarle nada. Mientras esperamos, sostén nuestro día a día con tu gracia, que es para todos: para quienes entienden mucho y para quienes entienden poco. Que esa gracia acompañe a quienes amo y a quienes me cuesta amar. Amén.

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