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Liderazgo y responsabilidad

Familias con nombre y cabezas que responden por ellas

Lectura · 1 Crónicas 7:1-20

1LOS hijos de Issachâr, cuatro: Thola, Phúa, Jabsub, y Simrón.

2Los hijos de Thola: Uzzi, Rephaías, Jeriel, Jamai, Jibsam y Samuel, cabezas en las familias de sus padres. De Thola fueron contados por sus linajes en el tiempo de David, veintidós mil seiscientos hombres muy valerosos.

3Hijo de Uzzi fué Izrahías; y los hijos de Izrahías: Michâel, Obadías, Joel, é Isías: todos, cinco príncipes.

4Y había con ellos en sus linajes, por las familias de sus padres, treinta y seis mil hombres de guerra: porque tuvieron muchas mujeres é hijos.

5Y sus hermanos por todas las familias de Issachâr, contados todos por sus genealogías, eran ochenta y siete mil hombres valientes en extremo.

6Los hijos de Benjamín fueron tres: Bela, Bechêr, y Jediael.

7Los hijos de Bela: Esbon, Uzzi, Uzziel, Jerimoth, é Iri; cinco cabezas de casas de linajes, hombres de gran valor, y de cuya descendencia fueron contados veintidós mil treinta y cuatro.

8Los hijos de Bechêr: Zemira, Joas, Eliezer, Elioenai, Omri, Jerimoth, Abías, Anathoth y Alemeth; todos estos fueron hijos de Bechêr.

9Y contados por sus descendencias, por sus linajes, los que eran cabezas de sus familias, resultaron veinte mil y doscientos hombres de grande esfuerzo.

10Hijo de Jediael fué Bilhán; y los hijos de Bilhán: Jebús, Benjamín, Aod, Chênaana, Zethán, Tharsis, y Ahisahar.

11Todos estos fueron hijos de Jediael, cabezas de familias, hombres muy valerosos, diecisiete mil y doscientos que salían á combatir en la guerra.

12Y Suppim y Huppim fueron hijos de Hir: y Husim, hijo de Aher.

13Los hijos de Nephtalí: Jaoel, Guni, Jezer, y Sallum, hijos de Bilha.

14Los hijos de Manasés: Asriel, el cual le parió su concubina la Sira: (la cual también le parió á Machîr, padre de Galaad:

15Y Machîr tomó por mujer la hermana de Huppim y Suppim, cuya hermana tuvo por nombre Maachâ:) y el nombre del segundo fué Salphaad. Y Salphaad tuvo hijas.

16Y Maachâ mujer de Machîr le parió un hijo, y llamóle Peres; y el nombre de su hermano fué Seres, cuyos hijos fueron Ulam y Recem.

17Hijo de Ulam fué Bedán. Estos fueron los hijos de Galaad, hijo de Machîr, hijo de Manasés.

18Y su hermana Molechêt parió á Ischôd, y á Abiezer, y Mahala.

19Y los hijos de Semida fueron Ahián, Sechêm, Licci, y Aniam.

20Los hijos de Ephraim: Suthela, Bered su hijo, su hijo Thahath, Elada su hijo, Thahath su hijo,

1 Crónicas 7:1-20

«Cabezas en las familias de sus padres». Así llama el texto a los seis hijos de Thola: Uzzi, Rephaías, Jeriel, Jamai, Jibsam y Samuel. Cabeza quiere decir aquí quien va al frente de una familia y responde por ella. El capítulo abre con cuatro hijos de Issachâr, y de cada uno se van abriendo ramas, con nombres, con cifras y con una idea que se repite: alrededor de cada nombre había una casa que dependía de alguien.

Después el texto va contando por orden. De la casa de Thola fueron contados, «en el tiempo de David, veintidós mil seiscientos hombres muy valerosos», y toda la tribu de Issachâr llegó a «ochenta y siete mil hombres valientes en extremo». Luego vienen los hijos de Benjamín, que «fueron tres: Bela, Bechêr, y Jediael», y más abajo se apuntan, en líneas breves, Nephtalí, Manasés y Ephraim. Son datos de un pueblo que se sabía contar y que quería recordar quiénes lo formaban.

Hay cosas duras en estas líneas. Son cifras de hombres de guerra, y el texto anota, sin comentarlo, que aquellas familias «tuvieron muchas mujeres é hijos». La Biblia cuenta a su pueblo tal como fue, con usos de otro tiempo que hoy cuesta mirar, y aquí solo los anota, sin aplaudirlos. En medio de tantos varones aparecen mujeres: Maachâ, mujer de Machîr, que da a luz un hijo y le pone por nombre Peres, y una frase breve: «Y Salphaad tuvo hijas».

El pasaje no nombra a Dios ni una vez. Aun así, quien lo lee con fe puede ver un pueblo que no es una multitud sin rostro, sino casas con nombre: cada hijo de Thola, cada rama de Benjamín, cada hija de Salphaad. Los números hablan de fuerza, de «hombres de gran valor»; los nombres hablan de algo más callado, de que a cada uno se lo conoce y se lo cuenta.

Hoy la responsabilidad rara vez lleva título. La tiene quien cuida a un familiar mayor, quien cubre el turno de otro, quien lleva las cuentas de un negocio pequeño, quien abre el local de la iglesia cada domingo. Nadie escribe esos nombres en un libro. Este capítulo enseña otra cosa: el cuidado pasa de mano en mano, como en el último versículo, con «Bered su hijo, su hijo Thahath, Elada su hijo», padres e hijos en cadena, y la lista sigue.

El último versículo de hoy termina en una coma, como si dejara la cadena abierta, sin punto final. Jesús es la Cabeza de una familia mucho mayor que estas ramas, y a los suyos no los cuenta como guerreros ni como cifras: los llama a cada uno por su nombre, y ningún nombre le sobra.

Para vivirlo hoy

Piensa en una persona que hoy lleva sobre sí el cuidado de otros, en tu casa, tu trabajo o tu iglesia, y que casi nunca recibe un gracias. Búscala en estos días y dile, con tus palabras y sin apuro, que has notado lo que hace y que se lo agradeces. Una llamada, un mensaje o un rato de café bastan.

Para meditar

  • ¿De quiénes o de qué respondes tú hoy, aunque nadie lo escriba en ninguna parte?
  • ¿Quién a tu alrededor cuida a otros sin recibir un gracias, y qué podrías decirle esta semana?
  • ¿Qué cambia en tu manera de mirar el día saber que Jesús conoce por su nombre a cada uno de los suyos?

Oración

Dame ojos para ver a quienes llevan en silencio el peso de cuidar a otros, y palabras sencillas para darles las gracias. Jesús, tú eres Cabeza de una familia más grande que todas estas ramas y conoces a cada persona por su nombre. Sostén a quienes responden por una casa, un trabajo o una comunidad, y enséñame a cuidar con el mismo amor lo que ponga en mis manos. Que nadie a mi alrededor quede sin nombre para mí. Amén.

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