Justicia y compasión
Cuidar con ternura y con justicia a los de la casa de Dios
Lectura · 1 Timoteo 5:1-22
1NO reprendas al anciano, sino exhórtale como á padre: á los más jóvenes, como á hermanos;
2A las ancianas, como á madres; á las jovencitas, como á hermanas, con toda pureza.
3Honra á las viudas que en verdad son viudas.
4Pero si alguna viuda tuviere hijos, ó nietos, aprendan primero á gobernar su casa piadosamente, y á recompensar á sus padres: porque esto es lo honesto y agradable delante de Dios.
5Ahora, la que en verdad es viuda y solitaria, espera en Dios, y es diligente en suplicaciones y oraciones noche y día.
6Pero la que vive en delicias, viviendo está muerta.
7Denuncia pues estas cosas, para que sean sin reprensión.
8Y si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa, la fe negó, y es peor que un infiel.
9La viuda sea puesta en clase especial, no menos que de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido.
10Que tenga testimonio en buenas obras; si crió hijos; si ha ejercitado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido á los afligidos; si ha seguido toda buena obra.
11Pero viudas más jóvenes no admitas: porque después de hacerse licenciosas contra Cristo, quieren casarse.
12Condenadas ya, por haber falseado la primera fe.
13Y aun también se acostumbran á ser ociosas, á andar de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también parleras y curiosas, hablando lo que no conviene.
14Quiero pues, que las que son jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen la casa; que ninguna ocasión den al adversario para maldecir.
15Porque ya algunas han vuelto atrás en pos de Satanás.
16Si algún fiel ó alguna fiel tiene viudas, manténgalas, y no sea gravada la iglesia; á fin de que haya lo suficiente para las que de verdad son viudas.
17Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doblada honra; mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.
18Porque la Escritura dice: No embozarás al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su jornal.
19Contra el anciano no recibas acusación sino con dos ó tres testigos.
20A los que pecaren, repréndelos delante de todos, para que los otros también teman.
21Te requiero delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin perjuicio de nadie, que nada hagas inclinándote á la una parte.
22No impongas de ligero las manos á ninguno, ni comuniques en pecados ajenos: consérvate en limpieza.
Este capítulo tiene dos tonos que parecen chocar. Pablo le dice a Timoteo: «NO reprendas al anciano, sino exhórtale como á padre». Exhortar quiere decir animar, aconsejar de cerca. Y unas líneas más abajo: «A los que pecaren, repréndelos delante de todos, para que los otros también teman.» Suavidad y firmeza en la misma página. Lo que las une es la manera de mirar a las personas: los mayores como padres y madres, los jóvenes como hermanos y las jóvenes como hermanas, «con toda pureza».
Después Pablo habla de las viudas: «Honra á las viudas que en verdad son viudas», es decir, las que se han quedado sin nadie. Si tienen hijos o nietos, ellos deben aprender primero a cuidar de su casa y a devolver lo recibido, porque eso agrada a Dios. La viuda sin familia espera en Dios y ora noche y día. Y quien no cuida de los suyos, dice el texto con palabras durísimas, ha negado la fe y es peor que quien no cree. Muestra cuánto pesa cuidar de quien depende de nosotros.
Para la lista de viudas que la iglesia sostiene, Pablo pide buen testimonio: haber criado hijos, dado hospedaje, servido con humildad a los creyentes y socorrido a los afligidos. A las más jóvenes no las incluye, y su razonamiento suena severo: teme que se acostumbren a andar de casa en casa, hablando lo que no conviene. Les aconseja casarse, criar hijos y gobernar su casa. Es un consejo para una comunidad concreta, y hoy pide cuidado para aplicarlo sin herir a nadie.
Sobre los ancianos que dirigen la iglesia, el texto cambia de asunto. Los que gobiernan bien merecen doble honra, sobre todo quienes trabajan en predicar y enseñar. Pablo lo apoya con dos frases: «No embozarás al buey que trilla», que quiere decir no ponerle bozal al buey que trabaja en la trilla, y «Digno es el obrero de su jornal», su salario. Pero también los protege: «Contra el anciano no recibas acusación sino con dos ó tres testigos.» Cuidar y ser justo van juntos.
Hoy los rostros son otros, pero la escena es conocida: una persona mayor que ya no puede valerse en su casa, alguien del barrio que enviudó, un miembro de la comunidad a quien acusan por un rumor. Pablo pide justicia sin inclinarse a un lado, y que no se ponga a la ligera un cargo sobre nadie. Todo esto lo coloca delante de Dios y del Señor Jesucristo. Cristo no mira de lejos: es el Señor ante quien se cuida a una viuda, se paga un salario y se escucha una acusación.
Para vivirlo hoy
Esta semana, llama o visita a una persona mayor de tu entorno, un familiar, una vecina o un vecino, y pregúntale cómo está y si hay algo concreto en que puedas ayudarle. Escucha sin apuro. Si la distancia lo impide, diez minutos de llamada bastan.
Para meditar
- ¿A quién podrías tratar esta semana como a un padre, una madre o un hermano, con más cercanía que corrección?
- ¿Quién cerca de ti vive sin compañía y podría agradecer una visita, una llamada o una ayuda concreta?
- ¿Cómo puedes actuar con justicia, sin inclinarte a un lado, la próxima vez que oigas algo malo sobre alguien?
Oración
Enséñame a tratar a cada persona como familia: con el respeto que se debe a un padre y a una madre, y con la pureza con que se trata a un hermano y a una hermana. Que no pase de largo ante quien queda sin compañía, y que empiece por cuidar a los de mi propia casa. Cuando deba corregir, que lo haga con verdad, sin inclinarme a un lado ni creer cualquier acusación. Gracias, Señor Jesucristo, porque delante de ti se cuida a quien queda sin nadie. Amén.